Te pregunto: ¿cómo se siente la frase: “La paz del mundo comienza en nuestros corazones”?
“Si se os presenta un pensamiento de guerra, oponedle
uno más fuerte en favor de la paz. Un pensamiento de odio debe ser destruido
por uno más grande de Amor”. ‘Abdu’l-Bahá
A continuación les invito a reflexionar en la memorable vida
de una de estas almas iluminadas.
En los escritos Bahá’ís aprendemos
que: “Un alma iluminada puede guiar a
todo un país y a todo un continente”
“Los compañeros de Dios son este día, la masa que debe leudar a los pueblos del mundo. Ellos deben
manifestar tal sentido de integridad, de veracidad y de perseverancia, tales
hechos y testimonios de conducta que todo el género humano pueda
beneficiarse de su ejemplo.”
MOHATMA GANDHI es un ejemplo como muchos otros largo de la historia
se han destacado porque han dedicado sus vidas al bienestar de su prójimo. Las almas de
estas personas son como son como un faro
que guía el destino de una comunidad y
son la causa de la prosperidad material y espiritual para su pueblo. (THOUGHTS,Capítulo Peacefulness – Tranquilidad)
Mohandas Gandhi, el muchacho
quien más tarde sería llamado Mahatma, la Gran Alma, se casó cuando sólo tenía
trece años. El y su pequeña y hermosa esposa, Kasturbai, vivieron en la casa de
su padre hasta que tuvieron suficiente edad para tener su casa propia. Los
matrimonios entre niños eran entonces una costumbre entre las familias Hindúes
de toda la India.
Regresando del Colegio un día encontró
a su padre quien le dijo: ‘Oh, ahí estás!’ había dicho su padre. ‘Te he estado
esperando para que me leas.’ El señaló un libro grande y pesado que había sido
escrito hacía miles de años por uno de los grandes poetas de la India. Mohandas
había abierto el libro y había comenzado a leer en voz alta.
‘Se suponía que yo regresaría al
gimnasio prontamente,’ Mohandas le explicó a Kasturbai, ‘pero no pude dejar de
leer hasta que mi padre me lo ordenó.’
‘Obviamente
no podías desobedecer a tu padre,’ Kasturbai estuvo de acuerdo. La obediencia a
los padres era considerada como el deber más importante de un chico o una chica
Hindú. ‘Estaba muy enojado tu profesor por no haber asistido a la clase?’ ‘El
no me creyó,’ dijo Mohandas, con tristeza. ‘Él sabía que a mí no me gustaba el
gimnasio y pensó que le estaba diciendo mentiras.’
La verdad triunfó, ya que un par
de días después el profesor le dijo a Mohandas, ‘Eres un chico honesto. Fui
demasiado precipitado al acusarte. Ahora creo que no habrías inventado ese
cuento.’
Antes de graduarse del
bachillerato supo lo que era la infelicidad cuando falleció su amado padre. Su
padre había sido Primer Ministro del Rajah de la Provincia en que vivían los Gandhi.
Sus amigos eran todos muy cultos y cuando venían a verlo el joven Mohandas se
sentaba calladito en un rincón y escuchaba lo que estaban diciendo. Le
impresionó mucho una cosa que aprendió de estos sabios: que existe el bien en
todas las religiones y que la fe de otras personas debe siempre ser respetada.
Cuando
el muchacho dejó el colegio, su mamá lo envió a Inglaterra a estudiar Derecho.
Esta era una gran aventura para un chico Hindú. El habría de aprender a vivir
como viven los ingleses. Tenía que dejar atrás sus pantalones blancos cortos y
la túnica de un joven Hindú y usar ropas Europeas. Tenía que hablar el idioma
inglés. Pero permaneció firme en su resolución de no comer carne ni tomar vino.
Durante
cuatro años Mohandas estudió duro. El quería ser un buen abogado. Pero eso no
era suficiente. Aún en ese tiempo Mohandas Gandhi sentía que algún día iba a
ayudar a su propia gente y que tenía que prepararse para ese gran trabajo.
Por fin llegó el día del retorno
de Mohandas a la India. Kasturbai y su hijo, quien nació justo antes de su
partida, lo estaban esperando.
Los
grandes ojos oscuros de Kasturbai se llenaron de felices lágrimas. ‘Nunca nos
dejes otra vez,’ le rogó.
‘No,
si está en mis manos,’ prometió él. Tengo que comenzar a devengar el sustento
para ti y nuestro hijo.’
Eso no era fácil en un país tan
lleno de gente pobre y pronto la familia tendría que volver a dividirse. Un
comerciante adinerado le pidió a Gandhi que fuera a Pretoria, la capital de Suráfrica,
a finiquitar una demanda para él, y no había nada que hacer para el joven sino
ir.
‘Es
sólo por unos cuantos meses,’ le gritó a Kasturbai quien, junto con su pequeño
hijo, estaba de pie en el muelle agitando su brazo en señal de despedida. La
demanda quedó resuelta fácilmente, puesto que Gandhi era un buen abogado. El
sabía que el hombre que había perdido el caso era pobre, así que le dijo al
comerciante, ‘Permítame rogarle que no presione a este pobre hombre por todo el
dinero que le adeuda. El puede pagarle poco a poco. Me aseguraré que lo haga.’
Pero algo mucho más importante
que esta demanda resultó de la visita de a GandhiSuráfrica. Viajando de lado a
lado para ver a sus amigos Hindúes, se dio cuenta de que muchas de las leyes
aprobadas por los Británicos, quienes en ese momento gobernaban el país, eran
injustas para sus conciudadanos. Los Hindúes tenían que viajar en vagones
separados, incómodos y en los puestos de atrás en el transporte callejero. No
se les permitía estar en los hoteles. Se les pagaba una miserableza durante los
primeros cinco años que trabajaban en las minas de oro y tenían que vivir en
las afueras del pueblo en casuchas miserables.
Una nueva ley resultó
especialmente pesada para los Hindúes. Sus impuestos eran
altísimos, y la ley anotaba
que todo Hindú que no los pagase antes
de cierta fecha sería enviado de vuelta a su país. Dado que estos Hindúes
habían salido de su madre tierra porque ya estaba terriblemente sobrepoblada,
el regresar allá significaría que ellos y sus familias morirían de hambre.
Gandhi tomó la decisión de que
haría todo lo posible por persuadir a los Británicos para que eliminaran esta
mala ley. Comenzó unificando a los Hindúes y juntando a tantos como pudo para
la lucha. Luego les explicó cómo él pensaba que deberían comportarse hacia el
gobierno si querían ganar.
‘Conquisten
el corazón del enemigo con la verdad y el amor, no con la violencia,’ dijo él.
Esta
idea, que llegó a ser conocida como la resistencia pasiva o pacífica, no era
nueva. Los fundadores de las grandes religiones de la India le habían enseñado
a la gente hace miles de años que los métodos violentos le hacían daño a
quienes los usaban. Pero desafortunadamente, las personas se habían
acostumbrado a la violencia de las guerras. Ellos decían, ‘Si crees en algo
tienes que pelear por ello.’ Y Gandhi decía, ‘Sí. Pero no con la fuerza
bruta. Uds. Se harán más daño que a sus
enemigos siendo violentos.’ Y llegaron a ver que había algo maravilloso en esta
creencia tradicional, y algo maravilloso también acerca del hombre que creía en
ella y basaba su vida en ella. Comenzaron a llamarle Gandhiji. El agregar ji al
final del nombre de una persona es una manera Hindú de demostrarle gran
respeto.
Gandhivio que el trabajo que se había impuesto iba a tomar un largo tiempo, así que
regresó a la India para recoger a su familia y volver con ellos a Suráfrica.
Al
regresar decidió que la mejor manera de contarle a las personas de Suráfrica
sobre las injustas leyes era escribiendo sobre ellas en los periódicos. Pero
ningún periódico Surafricano deseaba publicar
lo que él quería escribir así que comenzó uno propio.
‘Viviremos
en una finca,’ dijo él a sus seguidores. ‘Le llamaremos Finca Tolstoy, en
nombre del gran escritor ruso quien le enseñó a la humanidad a vivir felices
con pocas posesiones. Publicaremos nuestros periódicos en la Finca Tolstoy.
Cultivaremos nuestra propia comida y tejeremos ropa para vestirnos. Y no le
haremos daño a nuestros amigos ni enemigos.’
Cuando mucha gente se agrupa para
convivir hay tendencia a que surjan disputas, y en los primeros días en la
Finca Tolstoy dos Hindúes comenzaron a discutir sobre la propiedad de una
pequeñez y la disputa se tornó violenta. Esto entristeció a Gandhi y él
descubrió un modo de hacerlos pedir disculpas por la ruda manera en que se
comportaron.
‘La
culpa es mía si Uds. Se equivocan,’ les dijo, ‘porque soy su líder. Así que yo
me echaré la culpa.’
Y
su manera de asumir la culpa fue dejando de comer por varias semanas. Cuando
los Ofensores vieron su debilidad a causa del ayuno, se avergonzaron y trataron
de no causarle más motivos para que asumiera culpabilidad.
Durante
estos años de lucha para ayudar a los Hindúes oprimidos en Suráfrica, Gandhi
tuvo que trabajar duro y hacerle frente a muchas dificultades. Pero él continuó
con su discurso de ‘No Violencia!’ hasta que la idea ya no le era extraña a sus
amigos. Ellos vieron que su modo de resistir la injusticia tenía una poderosa
fuerza tras ella, aunque dicha fuerza nunca se tornaba violenta. Y al final
ellos tenían una razón muy práctica para creer en sus métodos, porque antes de
dejarlos el Gobierno, efectivamente elimino la cruel ley de los impuestos y
ellos sabían que habían ganado la victoria por medio de la clase de resistencia
pasiva de Gandhi.
Cuando
Gandhi y su familia finalmente regresaron a la India, pasaron algún tiempo
buscando un sitio donde pudieran construir un asentamiento en el estilo
sencillo de la Finca Tolstoy. Gandhi había decidido dedicar su vida a los
pobres en su patria, vivir entre ellos, y enseñarles a resistir el mal y la
opresión mediante métodos pacíficos, como le había enseñado a sus compatriotas
en Suráfrica.
El
sitio que escogió para el establecimiento de su finca fue en las afueras de la
ciudad de Ahmadabad, cerca a la Costa Occidental. Él lo llamó Ashram, o lugar
de Descanso. El construyó un colegio donde, además de las materias usuales, a
los niños se les enseñaba carpintería y labores del campo y a las niñas se les
enseñaba a hilar y a tejer ropas.
Gandhi
mismo no permanecía en el Ashram todo el tiempo. El viajaba, a veces a pie y a veces en tren en vagones de tercera
clase con sillas duras de madera, tan atiborrados que los pasajeros siempre
estaban colgando por fuera de las puertas y ventanas. Su trabajo iba a ser
entre los pobres, y él sentía que podía entenderlos mejor si vivía como uno de
ellos. El nunca parecía pensar que hubiese algo especialmente bueno o altruista
sobre este modo de vivir. Y quienquiera lo conocía hablaba de su alegría y disfrute
de la vida. Más y más, a medida que la gente trabajaba con él, sin embargo, lo
veían como una Gran Alma, un Mahatma.
El
primer gran movimiento de resistencia que Gandhi comenzó en la India fue
dirigido contra una de las costumbres más antiguas de su país.
‘De
qué sirve la enseñanza de que todos somos iguales,’ El le preguntó a Kasturbai
un día, ‘si por todo el país millones de nuestras gentes son considerados
‘Intocables’?
LosIntocables eran familias Hindúes que vivían haciendo el trabajo sucio del
mundo. Gandhi los llamó el pueblo de Dios´. El decía, ‘Su vida es una de
servicio, amor y sacrificio, porque mantienen limpias las ciudades y las
villas.´ El chocó contra muchísimos Hindúes, incluyendo a muchos de sus amigos,
llevando a un Intocable, una niña llamada Laksmi, a su casa. No pasó mucho
tiempo, no obstante, para que estas mismas personas siguieran su ejemplo.
Otra
gran injusticia que Gandhi resistió fue la costumbre de la ‘purdah´. Con purdah
los Hindúes quieren decir la costumbre de mantener a la mujer encerrada en el
hogar sin oportunidad de ser educada.
`¿Por
qué no pueden nuestras mujeres salir a respirar aire fresco?’ preguntaba él.
´Lo que les estamos haciendo a nuestras mujeres y a los Intocables nos está
debilitando y volviéndonos indefensos. Deshagámonos de estas costumbres tontas
con un gran esfuerzo.’
Sobre
la bandera que Gandhi diseñó para la India él trazó una rueda para hilar. Mucha
gente se preguntaba por qué él pensaba que la rueda para hilar era tan
importante, así que él explicó su simbolismo:
‘La
rueda para hilar está en nuestra bandera porque es toda la maquinaria que la
India necesita. Nuestro país es diferente de Europa y América. Allá están bien
las máquinas. Pero aquí nuestra gente se muere de hambre. Ellos tienen que
trabajar para comprar la comida ahora! No pueden esperar las maravillosas
máquinas del mundo moderno.
India
se ganó la libertad del dominio Británico durante la vida de Gandhi, pero él no
estaba contento cómo las cosas habían resultado. Pakistán (cuyo significado es
la Tierra de los Puros) en el Norte fue convertido en un estado Musulmán, y el
resto de la India permaneció Hindú. Así que la amada India de Gandhi estaba
ahora verdaderamente dividida. Lo único que él decía al respecto era: ‘No tengo
nada que ver con eso.’ Pero iba de pueblo en pueblo y de aldea en aldea
dondequiera que escuchaba de manifestaciones violentas entre Hindúes y
Musulmanes; y cuando él aparecía los hombres dejaban de pelear para escucharlo.
‘Dondequiera
que Gandhi esté,’ decía un extranjero amigo de la India, ‘eso se convierte en
la capital de la India.’
Los
niños eran los constantes acompañantes de Gandhi. Se esforzaban por ser su
‘bastón’, porque a él le gustaba caminar con una mano sobre el hombro de un
chico o una chica. Su joven nieto acostumbraba agarrar el extremo del bastón
del viejo y halarlo. La gente se reía y decía, ‘El líder está siendo
conducido.’
El
mundo entero estuvo de duelo por Mohandas Gandhi, “el Mahatma”, cuando él
falleció. Una noche de invierno en 1948 se transmitió la noticia de que un
enemigo Hindú había disparado y había asesinado al gran hombre.
Mencione
una frase de sabiduría expresada por Gandhi¿Por qué es inútil pelear por la posesión de la tierra?
¿De qué manera los pensamientos pueden ser destructivos?
¿De qué manera los pensamientos pueden ser constructivos?
¿cómo se siente la frase: “La paz del mundo comienza en nuestros corazones”?
Texto escrito como parte del material de reflexión por Arsenio Arbelaéz. Todos los derechos reservados.
